¿Por qué la comida mexicana es Patrimonio de la Humanidad y cómo se vive hoy en la mesa?

Hay cosas que se explican con palabras… y otras que se entienden con una mesa servida. La cocina mexicana pertenece a las dos: es historia, técnica, identidad y comunidad. Por eso, en 2010, la UNESCO la reconoció como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y ojo: no es un premio a “un platillo famoso”. Es un reconocimiento a un sistema cultural vivo.

No se trata solo de “qué comemos”, sino de “cómo lo hacemos”

Cuando la UNESCO habla de la cocina mexicana, habla de:

  • Conocimientos tradicionales (lo que se aprende mirando, ayudando, repitiendo).
  • Técnicas ancestrales (como la nixtamalización).
  • Ingredientes originarios y su relación con el territorio.
  • Y, sobre todo, la dimensión comunitaria: cocinar y comer como acto social.

En pocas palabras: la cocina mexicana no se limita a la receta. Es un modo de vivir.

La magia del maíz (y por qué es mucho más que “tortilla”)


Uno de los pilares de este reconocimiento es el proceso de nixtamalización, una técnica mesoamericana que transforma el maíz y lo vuelve base para tortillas, tamales, atoles, etc. Además de su valor cultural, se ha documentado que este proceso mejora la disponibilidad de nutrientes del maíz, elevando su importancia histórica como alimento fundamental (FAO y literatura científica sobre nixtamalización).

Y aquí viene lo bonito: cuando una cocina está sustentada en procesos como este, estás viendo ciencia + cultura + tradición, todo junto, sin necesidad de decirlo.

Patrimonio “inmaterial” = lo que no se guarda en un museo

“Inmaterial” suena abstracto, pero es lo más concreto del mundo:

  • Es la abuela diciendo “así no, m’ijo”.
  • Es el olor que anuncia que ya va a estar.
  • Es la mesa donde siempre cabe uno más.
  • Es el tiempo que se respeta.

Y por eso el Patrimonio se “vive”: cada vez que compartimos comida mexicana con intención, la tradición se activa.

¿Cómo se vive hoy ese Patrimonio?


Se vive en:

  • La sobremesa sin prisa.
  • La comida que se comparte en familia.
  • El “ven tantito” que se convierte en quedarse.
  • La conversación que se abre cuando el plato llega.

En un mundo que corre, lo tradicional se vuelve un lujo: tiempo + convivencia + sabor.

Si te gusta la idea de vivir la cocina mexicana como lo que es —una tradición viva—, ven a Tecalli Molli. Te esperamos en Jardines de la Hacienda o en Santa Rosa / Carretera Qro–SLP (KM 26.5) para compartir mesa, tiempo y experiencia.

Fuentes: UNESCO (2010) – Inscripción de la cocina tradicional mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial; FAO y literatura técnica sobre nixtamalización y valor cultural-alimentario del maíz.